Esperamos que en esta sección sirva para ayudarles a todos a componer mejores fotografías, pero sobre todo a personas que no saben por donde empezar, y no tienen nociones sobre la composición. Cualquier aficionado es capaz de levantar la cámara y apretar un botón y en ocasiones conseguir una buena toma, pero si esa persona tiene interés en mejorar sus imágenes le hará bien esta sección y el uso de los consejos y sugerencias que contienes.
Regla del horizonte.
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La ley del horizonte indica que en la fotografía deben trazarse dos líneas horizontales imaginarias que dividan la imagen en tres bandas de igual medida. Al realizar la composición de la fotografía, utilizaremos dos bandas (dos tercios) para recoger el motivo principal, ya sea el cielo o el terreno.
En la fotografía al aire libre, donde se coloque la línea del horizonte en el marco tendrá un poderoso efecto en cómo se interpreta su composiciones. Cambiar de ubicación del horizonte mediante la inclinación de la cámara hacia arriba o hacia abajo puede alterar el balance completo de la escena.
Colocar el horizonte en el tercio superior del marco, por ejemplo, acentúa detalles en primer plano y aumenta la sensación de distancia. Si su cámara tiene un modo de prioridad a la abertura o de paisaje, lo puede utilizar para establecer una pequeña apertura (f/11 o menor) y así garantizar la máxima nitidez en casi todas las zonas.
Situando el horizonte muy bajo en el marco puede aumentar el aislamiento de los sujetos situados cerca del horizonte. Un elemento solitario en el borde inferior del marco, hace que se cree una atmósfera de vacío, contrastando con la inmensidad del cielo. Los horizontes bajos son eficaces, también, para la captura de los cielos dramáticos: colorido nubes iluminadas al atardecer, por ejemplo.
Colocar el horizonte en el medio de la escena, para muchos significaría romper una regla sacrosanta, pero no es tan grave como para no hacerlo. Pruébelo. Si funciona, úselo sin pudor.
Esta regla se aplica no solo en fotografía de paisajes, sino que tiene aplicación en cualquier foto que disponga de un fondo que muestre información, en la que aparezca alguna línea más o menos horizontal que divida la composición en dos partes diferenciadas.
Regla de la mirada.
Una de las reglas clásicas y básicas con mayor importancia es la regla de la mirada. Esta regla nos dice que debemos de dejar mayor espacio en nuestra composición, por el lado hacia donde mire nuestro sujeto, ya sea animal o persona. Muchas veces oiremos como a este espacio se le llama «aire» en el argot fotográfico. Esto no quiere decir que debamos encuadrar nuestro sujeto sin espacio por detrás, pero si que debemos darle más «aire» por delante para que pueda «respirar».
Encuadre.
El encuadre consiste en utilizar el entorno natural, para añadir un mayor significado a nuestra toma. Desde un arbusto, una casa, una ventana, hasta una puerta, nos pueden servir de elementos que nos ayuden a mejorar la calidad de nuestro trabajo. En dicho proceso debemos tener especial cuidado de que nuestra cámara no centre su foco o exposición en dichos objetos. A veces nos conviene mantenerlos en foco, por lo que trabajar con aperturas bajas nos ayudaría en tal labor.
Texturas.
Las texturas pueden añadir una cantidad significativa de interés a nuestra foto. Cuando el espectador ve una imagen que incluye una textura, comienza a imaginar, lo que se siente al tocar lo que esta en la fotografía. La textura es una gran solución al fotografiar rocas, paredes, hojas, manos, e incluso el rostro de personas de avanzada edad. Para garantizar que la fotografía revele las texturas, debemos asegurarnos, de que la fuente de luz provenga de un lateral de la superficie y no desde el frente, creando así de ese modo sombras que le darán mayor profundidad.
Líneas guía.
La inclusión de líneas en nuestro marco, nos garantiza atraer la mirada, incluso a recorrerlas por completo. Da igual que sean rectas, curvas, paralelas o diagonales, son todas buenas si nos ayudan en nuestros intereses. Buenos ejemplos podrían ser los caminos, ríos, arroyos, puentes, ramas o alguna valla. Aparte de las mencionadas, existen un sinfín que podríamos utilizar.
Simplicidad.
Es una manera eficiente de conseguir mantener la atención sobre nuestro objeto en la fotografía. Si el sujeto principal, está cerca de nosotros, el fondo debe permanecer como tal, tratando de que, simplificándolo, no le robe protagonismo a nuestro sujeto. Debemos tratar de mantener dentro del marco todo lo que consideremos importante, y evitar cualquier forma, línea o color que nos distraiga. Mechas veces para conseguir esto, basta con jugar un poco con la apertura de nuestra cámara, para que el fondo de este modo se difumine al trabajar con aperturas mayores.
Colores.
Los colores añaden viveza y emoción a nuestras fotografías. Ciertas configuraciones de color pueden inspirar temor o asombro en el espectador. Podemos utilizarlos para agregar todo tipo de detalles y efectos, pero debemos tener cuidado de no desviar la atención del motivo principal.
Por supuesto existen más reglas de composición como la regla aurea o sección dorada, la la regla de la diagonal, pero no es necesario aprendernos todas las reglas para conseguir una buena toma. A partir de aquí sólo queda practicar y una vez que las consideremos nuestras…romperlas!! ![]()
